Orgullo y cumbia amazónica. De Perú para el corazón latinoamericano, ¡Los Mirlos!

Y cuando despertamos de nuestra afronta regional, la música peruana seguía ahí. Firme, sonriente y con los brazos abiertos. Malaria platicó brevemente con Jorge Rodríguez Grández, guitarrista y fundador de la legendaria agrupación Los Mirlos. 

Por Ricardo Pineda

Difícil ha sido para la mirada joven latinoamericana reconocer en el interés anglosajón —siempre cuestionable y muchas veces exotizante y colonizador—, un punto de partida válido para voltear a ver con claridad nuestro pasado musical más vivo y genuino. Ahí donde algunas voces despiadadas apuntan a un incómodo “blanqueamiento” existe también un portal y un reconocimiento que, por temas culturales y de industria, a nivel local ha estado atomizado y desperdigado. 

Entre la cada vez más extensa y atribulada arqueología musical, intensificada especialmente durante la última década con las huestes de casa ya en posición, la cumbia es quizás una de las venas que más acostumbradas están a los engorrosos ciclos de revisitación, reconfiguración y validación por una dimensión mucho más extensa y diversa de públicos. 

Sin embargo, y para beneplácito de los amantes del baile y la música, la cumbia latinoamericana no se ha sentado del todo. Vamos, siempre ha estado ahí, trabajando y gozando. Tal vez sí, a veces con cierto oportunismo de clase que nos clava cual embutido un solo hit con toda una pléyade de roqueros sobre la tarima, pero la mayoría de las veces la cumbia sigue en su propia manteca reutilizada, pringosa y picosa, siendo hogar y generosidad de los sentidos. 

El Sonido Selvático, debut discográfico de Los Mirlos, en 1973.

Y sí, ahí ha estado el Perú y Los Mirlos, los de “La cumbia de los pajaritos”, sí. Psicodelia de acá, poder verde, la amazonía más caliente. Esa guitarra sencilla y a doble juego, sabemos muy bien de lo que hablamos. Al menos que, claro, lo popular siga sin hablarte al oído. 

Dentro de toda la desbandada contractual reciente de conciertos caídos y eventos reprogramados tras los ya más de dos años de pandemia, el reciente retorno de una de las leyendas más consolidadas de la cumbia setentera de América Latina fue un bálsamo para la Ciudad de México, una cuenta saldada que sobrevoló seis puntos más del país para regresar un poco de azúcar cumbiera sobre la herida de los corazones ajados en tiempos difíciles. 

Más sencillo. Jorge Rodríguez Grandéz nunca ha dejado de tocar en Los Mirlos, cuatro alineaciones lo han visto pasar al lado de su eterno comparsa, el guitarrista Danny Johnston López, con quien hace el sencillo pero potente y ya icónico juego de guitarras de donde deriva su poderío mundial. 

Al teléfono, don Jorge se reconoce trabajador y jovial, sencillo y orgulloso de su trayectoria. Conoce su legado y su eco pero también mantiene su ethos a ras de suelo, reconociéndose a sí mismo como un hombre agradecido, afincado en sus raíces y su familia, de la que le cuesta desprenderse. 

En el marco de su paso por México, el también autor de temas como “Sinfonía para un recuerdo”, “Hermosa flor” o “El escape”, entre otros, nos recuerda de forma clara la esencia y el afincamiento de esta agrupación, a la que no hay que meterle orquesta, electrónica o producción adicional. 

“Los Mirlos es un grupo que difunde música y cultura de la amazonía peruana, trata de compartir por medio de sus canciones las raíces del amazonas, con la guitarra principalmente, pues con eso aparecimos, nos desarrollamos, hacemos las presentaciones y grabamos. Eso es lo que le da identidad y personalidad al grupo. Imagínate, todos los instrumentos musicales son hermosos: los metales, las trompetas, ¡es hermoso! Algunas veces me han dicho ‘don Jorge, póngale un trombón. Y aunque es muy bonito, eso le va a dar otro matiz, otra identidad. Y el sabor de Los Mirlos es la guitarra, el trinar de los mirlos, cuando se juntan las dos guitarras, es hermosísimo y eso es lo que les hipnotiza; la gente se contagia y lo escucha”, comparte emocionado don Jorge. 

Junto con Afrosound o Los Wemblers de Iquitos, Los Mirlos han propulsado la llamada chicha fuera del continente, conquistando a los públicos eslovenos, holandeses y belgas, pero especialmente los alemanes y franceses, quienes con frecuencia reeditan sus trabajos discográficos, rescatándolos del olvido de disqueras a veces prácticamente inexistentes o también girándolos en vivo. Y aunque don Jorge agradece su presencia en distintos festivales y conciertos de talla mundial, el desapego de su familia es una situación para él adversa, a la que se tiene que enfrentar de forma recurrente. 

“Es bien difícil alejarse de la familia, bien triste, lograr que se ubique y se organice. Pero la vida nos depara muchas cosas y hay que salir adelante”, reconoce el integrante de Los Mirlos, quien hoy comparte escenario con músicos mucho más jóvenes, incluyendo su hijo, quien ha sabido asimilar la esencia y el sonido del grupo, acompañándolo en la conga, los timbales, el bongó, pero también en los coros, ruidos y la voz, matizando el color del grupo. 

Referentes poderosos a nivel local, Los Mirlos son leyenda viva en Argentina y México, tomados en cuenta por bandas y grupos que hoy ya tienen más de dos décadas de carrera. Jorge Rodríguez comprende que su música es una impronta multicolor de la amazonía del Perú, una sonoridad muy querida en las calles de la Ciudad de México, por ejemplo, en donde los sonideros siempre ponen sus temas, manteniendo vigente su hermosa instrumental. Y aunque sabe que su forma de hablar y expresarse refieren a su natal Moyobamba —muy distinta al andino o al limeño—, cuando Los Mirlos viajan al extranjero representan a Perú de forma ineludible. 

Para don Jorge, el ritual es tan sencillo como místico: “Yo al inicio de cada presentación les digo ‘cerremos los ojitos, que nos vamos a trasladar a nuestra amazonía, a recorrer los pueblos, sus ríos, su biodiversidad, su fauna, su flora…’ Una que además es muy distinta a la que hay en la ciudad de Lima, por ejemplo. Yo represento a la ciudad que me vio nacer que es Moyobamba, capital de la región de San Martín, de la amazonía. Pero la amazonía completa comprende cuatro grandes regiones”, explica. 

Actualmente, Los Mirlos están por lanzar un documental con su historia completa, el cual, asegura don Jorge, nos llevará directo a la selva, sus colores y collares y, por supuesto, su música toda. 

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