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Ana Rodríguez, profesionalización y colaboración ante la crisis

La mánager de Troker y copresidenta del International Music Managers Forum, sostiene que hay que empezar a entender cómo funcionan las estructuras colaborativas para trabajar con las comunidades más cercanas.

Foto: Calavera Estudio

Por @malariasonora

Ana Rodríguez es mánager musical con experiencia en comunicación, finanzas y gestión empresarial. Hoy es copresidenta del International Music Managers Forum (IMMF) y promueve en México la puesta en marcha de una asociación del gremio con representación nacional.

Comunicadora de formación con especialidad en periodismo científico, ingresó en el ámbito musical en 2003, a través de la academia –cursó la maestría en Artist Management de Berklee College of Music– para pasarse, de inmediato, de lado de la práctica como mánager de Eva Malva, el proyecto que hizo germinar Troker, una historia de éxito que Ana y los músicos siguen escribiendo.

De reciente conformación y en sociedad con Gerardo Rosado (MX) y Sergio Arbelaez (COL) fundaron Relatable, una agencia de estrategias y estudios musicales a través de la cual buscan relacionar el ecosistema musical con otras industrias y sectores sociales. Actualmente, esta agencia es una de las estrategas detrás de la iniciativa Música México Covid-19 que busca dar respuesta a la situación de excepción que vive el país en tres líneas de acción: información, evaluación y asistencia.

– ¿Cómo has vivido el confinamiento? ¿Qué consecuencias te ha traído?

El paro operativo me llevó a un mindset rarísimo -nunca me había sentido así- y provocó que mi cabeza no parara. Era como estar pensando en dos pantallas: una enfocada en el “modo crisis” y la otra en el “modo plan a futuro”. Ha sido sumamente cansado. Es como si tuviera prendido el cerebro sin dimmer y el gasto de energía es, obviamente, estrepitoso. Las consecuencias han sido no dormir bien, estar sentada muchas horas frente al monitor y parecer estar en otro planeta para los humanos con los que cohabito. Lo sensato de mi parte ha sido, en primer lugar, tener una sesión con mi terapeuta por Zoom, comenzar a meditar con ejercicios para dormir, hacer ejercicio todas las mañanas sin excusa y respetar mis horarios de comida que, a veces, ni cuenta me doy que comí, pero me dicen que lo hice.

– ¿Qué papel consideras que tiene la música en esta crisis?

Como el resto de las artes, la música juega un papel fundamental en momentos de crisis, esto lo ha dicho la propia OMS haciendo referencia a los resultados de más de 3 mil estudios alrededor del mundo. La música conecta, relaja, acompaña y te recuerda quién eres. Es por ello que los músicos son agentes de cambio potenciales porque tienen el poder de transmitir mensajes que sus comunidades escuchan con apertura, confianza y familiaridad. El poder de esto en su conjunto es invaluable hoy y lo ha sido siempre.

– ¿Cuáles consideras que son las principales problemáticas que enfrentará la comunidad de músicos independientes en este situación inédita en el mundo? ¿Cómo resolverlas? ¿Cómo abordarlas?

Esta crisis ha revelado grandes carencias en la industria musical de nuestro país, y son precisamente las principales problemáticas de los artistas independientes. Por ejemplo, el hecho de que la mayoría trabaje en el mundo informal es una problemática seria, pero está provocada por la carencia estructural de seguridad social para los artistas del país. Esto, a su vez, no ha encontrado un canal para ser resuelto porque carecemos de estructuras organizadas de asociatividad. Ni siquiera sabemos cuántos somos, mucho menos quienes somos, y la mayoría de los artistas independientes la tienen aún más complicada para hacerse visibles.

Sin visibilidad, la competencia en el mercado es más letal y esta es otra de las grandes problemáticas de la industria: atender y poner atención a lo triunfalista, a lo que cumple con las características del celebrity y el entretenimiento. Esto por parte de los medios, patrocinadores, festivales y plataformas. Pareciera que para los músicos independientes que no cuentan con una gran estructura que puede invertir en construir estos mensajes de historias grandilocuentes -verdaderos o no-, la tendrán más perra.

Ahora, ¿cómo resolverlas? pues atendiendo estas carencias y entendiendo que no la tienen difícil unos cuantos. Estamos hablando de una comunidad enorme, que si estuviera organizada, sería visible simplemente por su número. Yo comenzaría por eso, por dejar de verme el ombligo y comenzar a entender cómo funcionan las estructuras colaborativas y cómo puedo empezar a hacer algo con mi comunidad más cercana. Fácil no está, pero yo si prefiero morir en el intento.

– Al ser la música un agente que históricamente fortalece vínculos e identidad comunitaria y cuyo espacio natural es el espacio público donde se lleva a cabo la escucha colectiva. Al cancelarse ese espacio por el confinamiento, desde tu perspectiva ¿qué implicaciones tiene para la comunidad en su conjunto?

Aún no podemos medir este impacto; pero sin duda las imágenes de la gente cantando de balcón a balcón lo demuestra: la música nos conecta y nos define. Por eso, su escucha en comunidad, como bien dicen, es inherente. Creo que el más afectado podría ser el espacio público, porque las comunidades en el mundo digital terminarán por encontrarse y aprender a disfrutar de formas insospechadas de un concierto en grupos. El reto aquí es tecnológico ya que las herramientas para hacerlo masivo aún son carísimas. Mientras tanto, iremos resignificando las experiencias públicas de número reducido y, como trabajadores de la música, tendremos que establecer estos nuevos parámetros dentro de nuestros modelos de negocio y cuestionar todo hasta lograr la sostenibilidad.

– ¿Como creador qué papel juega la tecnología en el confinamiento? ¿Se reduce a hacer streaming en vivo? ¿No es momento de repensar la tecnología? ¿Consideras que a través de la tecnología se podría generar un vínculo tan fuerte con el escucha como lo hace la música en vivo?

Creo que, más que trasladar la experiencia del en vivo a su difusión a través de la tecnología y esperar que se dé ese vínculo, tenemos que repensar el medio. En ese sentido, estoy totalmente de acuerdo que éste es el momento de hacerlo. Nosotros hemos estado conversando mucho al respecto y, aunque no hemos llegado a nada conclusivo, Troker ha encontrado en los streamings la posibilidad de abrir sus procesos creativos y, con ello, construir un vínculo desde este momento, el cual obtendrá otro significado y dimensión en estas oportunidades de los “en vivos” íntimos de capacidad limitada. También hay que indagar en los espacios donde este tipo de actividades ya se monetizan como es Twitch.

– ¿Qué opinas de la gran cantidad de contenidos gratis online que se están liberando tanto de grandes consorcios -como el Festival de Montreux- hasta los artistas independientes desde sus casas? ¿Qué pros y contras le ves a esto?

La sobresaturación no es buena en ningún mercado de ningún tipo de industria. No beneficia a nadie. Ni siquiera al usuario o cliente. Pero en este caso no podemos evaluar las cosas con el lente blanco y negro. Pensemos en un artista nuevo que su comunidad apenas comienza a conocerlo y que no tuvo tiempo de comenzar a hacer giras, ¡qué aproveche e intente mostrarse lo más posible! Por otro lado, sobreexponer tus obras en un formato que ni siquiera te asegura calidad técnica, también puede ser un riesgo y puedes terminar malbaratando tu producto.

Les comparto lo que hicimos con Troker: decidimos aceptar participar en la primer emisión de los conciertos de Secretaría de Cultura Contigo en la distancia porque había un reto que sí o sí debíamos resolver. La banda estaba con planes creativos y no podíamos detenernos frente al distanciamiento, así que podíamos recibir un modesto pago por aprender a crear cada quien desde sus casas y compartir con la gente el resultado. Funcionó increíblemente bien y desde entonces han estado trabajando en cosas nuevas, en experimentos y locuras. Yo creo que ahí está el asunto del contenido.

Nosotros decidimos no trasladar el “en vivo” a las pantallas, no encontramos mucho sentido en eso. Mejor decidimos generar contenido que nunca habíamos imaginado hacer, como el programa Siempre es Domingo, que se transmite en vivo los viernes por las redes de la banda. Samo cuenta experiencias de viajes, producciones, hace entrevistas, pone música y ve videos. Además, tenemos programas de creación como el Plantstream donde Plant -nuevo DJ de Troker– comparte su proceso en el uso de Ableton Live. Y ya estamos planeando la salida de un tercer programa con Frankie en la batería y un proceso de construcción de piezas muy especial. Lo que queremos es que nuestra comunidad conozca quién es Troker frente a esta situación, a qué suena, cómo trabaja, en qué ocupa sus días, y no que escuchen una versión de lo que hacemos en giras y conciertos.

– ¿Cuáles consideras que sean las lecciones que habría que tomar de esta crisis?

Que solos y cada quien viendo por sí mismo, no es como la vamos a librar. Y que la reflexión sobre los “pendientes” de nuestra industria hay que atenderlos, porque en crisis tenemos muy poca seguridad. ¿Qué porcentaje de los artistas independientes creen que cuenten con un catálogo de obras ordenado y bien explotado? Sin temor a equivocarme, uno muy bajo. Y eso es por las brechas de profesionalización en todos los sectores de nuestra cadena de valor. Hay grandes lecciones que aprender.

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