Julián Bonequi, arquitecto sonoro en libertad

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Un camino labrado a partir de la disonancia, la improvisación y fuera de las convenciones, es lo que nos comparte el baterista Julián Bonequi.

Foto: Mario Hernández

Por Rodrigo R. Herrera

Una construcción con las paredes cuarteadas y candados en las ventanas no es precisamente lo que se podría esperar de la casa/estudio de un músico de trayectoria internacional, pero en el caso de Julián Bonequi, quien encabeza el indefinible proyecto artístico Audition Records, el término normalidad no existe. El motivo del entorno tiene una explicación lógica: Julián es un fiel partidario del Do It Yourself (hazlo tú mismo) y le gusta aplicarlo en todos los aspectos de la vida, por lo que él mismo se encarga de resanar y pintar las paredes de su hogar y centro de trabajo. “No pasa nada si un día eres curador y al otro albañil; además, para qué voy a rentar una galería o un estudio si aquí puedo adecuar para tener todo eso”, afirma.

El inicio de una vida

La vida de Julián y su incursión en el mundo de la música inició a través del doble bombo y los gritos furibundos del metal; fueron las circunstancias y su inquietud personal las que lo llevaron por el camino de la experimentación. Siendo un puberto, a finales de los ochenta, empezó a frecuentar sus primeros conciertos. Recuerda que al primero que acudió fue al de Sepultura en Tlalnepantla, le siguieron las presentaciones de D.R.I. y Fear Factory, todos en foros alternativos ubicados en la periferia debido a que la industria musical de conciertos todavía no se encontraba tan desarrollada en nuestro país.

Después de volverse asistente frecuente de conciertos, todos sus sábados se volvieron de cita obligada al Tianguis del Chopo para comprar discos y cintas. Posteriormente, decidió que la batería era el instrumento que mejor lo satisfacía, por lo que después de mucho ahorrar se pudo comprar una. Le pregunto acerca de su formación como baterista y él, sin dudarlo, responde que se considera autodidacta: “Llegué a tomar clases, inclusive con algunos maestros famosos que no vale la pena mencionar, pero me frustraba su mentalidad cuadrada y que quisieran cortar mi libertad, así que a los pocos meses opté por seguir mi camino de aprendizaje yo solo”.

Nuevos horizontes

Julián no escatima al momento de hablar ni se esconde detrás de eufemismos, por lo que de forma directa me explica que su trabajo musical en los noventa, con agrupaciones más ligadas a la música experimental y al RIO (Rock In Opposition) como Humus, Decibel, Ensamble 1870 y Metaconciencia, no es una etapa de su vida de la que se sienta particularmente orgullo. En el caso de los primeros, hace mención que conoció a su fundador, Jorge Beltrán, en el Chopo y coincidió que ambos eran vecinos de colonia, por lo que después de un tiempo fue un paso natural que se uniera a la banda. Como si se tratara de pólvora regada, de pronto se comenzó a esparcir el rumor de que había un baterista joven en la ciudad que gustaba de la música experimental y así fue como lo invitaron a formar parte de las demás agrupaciones. Le cuestiono a Julián qué es lo que le incomodó de aquellos años y él, con honestidad, me responde que fue el hecho de que siempre se le consideró como un baterista invitado y no como un integrante que pudiera proponer o aportar ideas. El hecho de seguir órdenes, además de la notoria diferencia de edad entre él y los demás músicos, fue parte de su desencanto. “Me hubiera gustado más que me dejaran ser yo mismo y poder plasmar mis ideas en lugar de sólo seguir indicaciones”, concluye.

El periodo europeo

Llegó el siglo XXI y el destino se encargó de llevar a Julián a residir en Europa, de forma concreta España, Inglaterra y Alemania, durante casi una década. Fue la acumulación de todas sus experiencias previas y lo que vivió en el viejo continente lo que hicieron que fundara Audition Records, de la que deja en claro que no se trata ni de una disquera ni un netlabel, porque su trabajo va mucho más allá.

En España, aparte de colaborar con distintos músicos, también aprovechó para tomar fotografías profesionales a otros músicos y grabar sus presentaciones para dejar un registro de su trabajo. De forma paralela, conoció a Edu Comelles, creador del netlabel Audiotalaia, lo que le sirvió, en un inicio, de apoyo y ejemplo a seguir para fundar su propia plataforma; sin embargo, también surgieron ciertas discrepancias entre ambos, como el hecho de ofrecer sus lanzamientos en descarga gratuita: “En lo personal, ya no me interesa regalar mi trabajo”, sentencia.

Mientras se rasga el mentón, Julián enfatiza que Audition Records es una plataforma que busca documentar el trabajo de artistas a través de grabaciones en audio, video, fotografías, entrevistas y animaciones en 3-D. Es un híbrido que se encuentra en constante mutación. En cuanto a los próximos lanzamientos, la idea central es continuar con la serie Art In Releases, que son trabajos de solistas en la línea de composición pero que abarca varias ramas del arte y no es sólo música. Dentro de los cerca de 20 trabajos que tiene en espera menciona a Alma Laprida, de Buenos Aires, quien hizo una conducción con cartas; Carlos Baz, quien realizó un trabajo con taladros; y Juan José Rivas, quien efectuó una instalación con grafito en las paredes y luces audioreactivas.

(SIC) entre la improvisación y la composición

Mientras se balancea en un sillón, Julián es claro al afirmar que de momento su mira está centrada en (SIC), un inclasificable dueto complementado por Rodrigo Ambríz en el que combinan la improvisación con la composición. El surgimiento del proyecto se remonta al 2013, cuando Bonequi regresó a México y empezó a contactar a diversos músicos que sólo conocía a través de internet. A partir de esto surgió Verga de Pájaro, un cuarteto conformado por Sergio Sánchez (del sello Ruido Horrible), Luis Ortega (ingeniero de sonido de Audition Records), Rodrigo Ambríz y el propio Julián. Sólo se presentaron en dos ocasiones y en palabras de Bonequi, eran bastante ruidosos. El proyecto murió al poco tiempo, pero debido a la empatía entre Rodrigo y Bonequi, optaron por continuar como dueto y de esta forma surgió (SIC), que a futuro sólo tiene confirmada su participación dentro del Festival Nrmal 2016, que se especializa en la música experimental de corte independiente.

Antes de despedirnos, Bonequi me lleva a un cuarto con las paredes pintadas de negro en el que se encuentra un escritorio con varias cicatrices por el paso del tiempo. De ahí saca aproximadamente un ciento de hojas escritas con una muy añeja máquina de escribir Remington 16 que conforman el otro gran proyecto en el que se encuentra laborando. “De los 14 a los 30 años empecé a trabajar en el guión de una película y ahora que regresé a México la retomé; será un trabajo personal en la que pondré en práctica mis conocimientos de animación en 3-D y me gusta ir sin prisas y hacerlo todo yo mismo, porque así es como me siento más cómodo y trabajo mejor”, culmina al momento que regresa las hojas a su resguardo original.