Las diez mujeres de La Dame Blanche

La rapera cubana pone disponible, "Ella", nuevo material en el que le canta a la esperanza y al amor, pero también al racismo y a la violencia contra la mujer. "Ella", además, es un símbolo de independencia con respecto a su padre.

Foto: Maxi Guterman

Por Oscar Adad

“Cuando le dije a mi padre que me iba a llamar La Dame Blanche y que iba a hacer hip hop, me dijo: ‘¡Ya tú no sabes qué vas a inventar! ¡Ahora ya yo sé que tú te volviste loca!’ Y mira, aquí estoy”.

Quien habla es Yaité Ramos -flautista nacida y criada en Pinar del Río, Cuba-, mejor conocida como La Dame Blanche y quien presenta, Ella, su último álbum, una poderosa amalgama de música afrocubana, electrónica, música clásica, dancehall, reguetón y hip hop.

Además de un homenaje a su madre y a diez mujeres que habitan en la artista, el álbum es también un espacio en el que afianza su individualidad en relación a su padre: “Mi padre es un personaje que siempre quise impresionar. Todo el mundo me conoce como la hija de ÉL y ese es uno de los otros motivos por los que el disco se llama Ella“, confiesa.

La charla se lleva a cabo a través de una videollamada desde su casa en París, ciudad donde reside desde hace veinte años.

– ¿A qué edad te fuiste a Francia? -le pregunto.
– ¡Ah no, porque vas a saber mi edad y esa no te la doy! –responde con una carcajada.

Yaité proviene de una familia de músicos, entre ellos, su padre, JesúsAguajeRamos, director artístico del laureado Buena Vista Social Club, por lo que tuvo contacto con la música desde muy pequeña. “Recuerdo que en la casa se reunían telas para poderle hacer un traje a mi papá para sus conciertos. Y ahí estaba yo con mi papi, con su traje nuevo. Y por supuesto, también en el escenario: o me dormía detrás, o en una silla, o en el estuche del trombón. Tuve una relación con el escenario desde siempre, así de chiquita. Y con mis tíos y primos, después del show se hacían las jams, lo recuerdo con mucho cariño”.

– Las famosas descargas…

– Sí, ahí descargando hasta donde se pueda y cuando te toca a ti, tú tiemblas, dices: ¡Ahhh, ay ay, ay! -responde mientras ríe.

Egresada de la Escuela Nacional de Artes de La Habana, Yaité se graduó como flautista clásica a los 19 años, carrera en la que quería sobresalir, pero al no tener instrumento propio (la escuela los prestaba a los alumnos) empezó a hacer música con otros recursos y a conocer distintos géneros, lo que al final la alejó del mundo de la música clásica.

“La música clásica siempre me gustó y quise vivir de eso. Soñaba con ser flautista clásica. Pero la realidad es la realidad y, aunque no tenía instrumento, tuve que ir a batirme a la calle con lo que fuera: cantar, tocar percusiones. La flauta siempre estuvo, pero cuando tuve un instrumento, después de algunos añitos, ya había evolucionado como músico. Era demasiado tarde regresar a ese sueño. Ya había conocido otras culturas, otros ritmos. Me descubrí cantando, tocando percusiones con grupos femeninos de La Habana, mucha salsa, mucha música tradicional. Ya lo clásico no me enganchó”.

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Yaité llegó a Francia por el amor. Me cuenta que estaba ilusionada, que se embarazó muy rápido y que fue una historia corta, pero bonita. Quedó enamorada también de la ciudad, su música y sus posibilidades. Decidió quedarse. Sin embargo, su condición de migrante ejercía presión por dos lados: ayudar a su familia en Cuba y el racismo.

“Cuando sales de Cuba y llegas aquí, llegas con una carga bastante pesada. Vas tú, pero llevas a los tuyos también. Vienes ya con muchas causas y hay muchas miradas y gestos que tienes que dejar pasar porque tienes la necesidad de estar aquí para poder ayudar a los tuyos. Me veía obligada a hablar francés, a tener ese comportamiento, y esa aceptación la necesitaba. No era de que vine con una camarita, no, no, no. Vine a imponerme porque hay una necesidad grande. Es el hambre o los zapatos de los primos, o lo que necesita la abuela, no sé. Yo venía con una carga bastante pesada y me debía que esto funcionara y, embarazada, mucho más”.

Y añade:

“Nosotros los negros cubanos tenemos un flow, y el racista es el que tiene un complejo de inferioridad muy grande. Son innombrables las historias, porque cuando sufres un acto de racismo lo primero que toca es tu autoestima, te hace bajar la cabeza. La suerte es que yo tengo una varita mágica que cuando mi cabecita baja me recuerdo quién soy, de dónde vengo. Y ahí sigo. Dándole, dándole, tanto en la vida cotidiana como en este medio hip hop que es tan machista también. Yo voy. Tengo la necesidad de ir”, señala.

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La Dame Blanche es el personaje creado por Yaité para darle vida a su música. Retoma la idea de la mujer vestida de blanco presente en distintas culturas y que se relaciona más con la tragedia, sin embargo, su creación ofrece una perspectiva distinta. “Es un homenaje de mi parte a los espíritus y la traduzco de otra manera: yo soy negra, hago música, pero soy muy espiritual y llevo buena energía”.

Cuando habla de espíritus, no lo hace de manera superficial. Es usual verla con un puro en sus videos y presentaciones en vivo. Practica la santería, religión llevada a Cuba por los esclavos africanos a fines del siglo XVIII y que hunde sus raíces en los territorios que hoy forman parte de Nigeria y Benin. Es compartida por millones de cubanos y representa una filosofía, una manera de ser. Y el tabaco es el elemento con el que se comunican con los espíritus a través del humo que emana.

“Soy santera, lo reivindico. Voy con mi tabaco, con mi energía, con mi ron para sentirlo en el alma. Es mi manera de ser, es mi personalidad. En la santería hay mucho terreno que las mujeres no pueden practicar, que es para los hombres y secreto. Nosotras las mujeres también tenemos nuestro papel en el que los hombres no pueden participar tampoco. Esto es 50-50, una religión bastante natural, justa y es la esperanza pura”.

No obstante, fue hasta el año 2000 que las mujeres ganaron mayor espacio de participación al ser María Cuesta y Nidia Águila de León las primeras mujeres sacerdotisas en Cuba. A la fecha, continúa la reticencia y oposición de algunos sectores religiosos hacia la figura de la mujer sacerdotisa en la santería.

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La música de La Dame Blanche es poderosa. Podría escucharse como un encuentro cultural entre los sonidos provenientes de África, pasando por lo afrocubano y que desembocan en el hip hop, con la tradición de la música clásica occidental y su punto culminante en la electrónica.

“El mejor lenguaje que yo pude encontrar para La Dame Blanche es el hip hop y la música electrónica, porque como a mí me gusta todo, el hip hop lo reunía todo. Un verso largo podía ir hasta el final de mi frase, no había A B C como en un bolero. Me fascina la música en general, puedo mezclar ritmos latinos, urbanos, mi clásico con mi flauta, es un elemento que va en el personaje”, apunta.

Sin embargo, para ella, el hip hop fue un mundo musical aparte al cual no le fue fácil acceder, pero en el que poco a poco encontró su identidad y sonido. “Fue muy difícil porque yo soy un músico de conservatorio, me gustan las partituras. La música electrónica la conocí primeramente con Sargento García con quien trabajé muchos años, pero era más reggae. Y creo que cuando encontré la facilidad de poder ir en esa dirección, empecé a estudiarla. Yo no vengo del hip hop, yo no conocía este terreno, y realmente lo comprendí y lo estudié con mis propias canciones. Traté de buscar mi flow poquito a poco, disco tras disco y encontrar mi identidad. Realmente es mi hip hop, mi versión”.

El trabajo con Sargento García fue importante no solo porque la acercó al mundo de la electrónica y el hip hop, sino porque en ese mismo proyecto conoció a quien sería su mano derecha desde el inicio: el productor MarcBabylotionDamblé.

“Hemos hecho música de todo tipo y por supuesto es el mejor traductor de mi música -señala Yaité-. Me conoce mucho y sabe mis ambiciones musicales. Me gusta su conocimiento en los dos terrenos, en el de la música cubana, del sonido, de la técnica, de la precisión. Y él también tiene esa locura de mezclar y perfeccionar: de una salsa hacerla un trap. Yo creo que es lo que me corresponde bien y fue lo que me gustó”.

A la fecha, el proyecto cuenta con 4 discos de larga duración: Piratas (2014), 2 (2016), Bajo el mismo cielo (2018), y Ella (Nacional Records, 2020).

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Es 2020 y llega Ella, la nueva entrega de La Dame Blanche, un álbum detallado en su producción donde cada timbre es construido con paciencia y minuciosidad en el ordenador de Babylotion para catapultar con fuerza las aguerridas letras y la profunda voz de Yaité, que al mismo tiempo rapea, canta e invoca a los espíritus.

El disco es dedicado a las distintas mujeres que habitan en ella. Diez temas en los que si bien hay algunos que le cantan al amor y la esperanza, hay otros donde levanta la voz contra el racismo, la desigualdad y el abuso contra las mujeres.

“Salió ahora porque ya es realmente un disco de auxilio. Si escuchas mis discos anteriores se siente la entonación de la mujer que soy, se entiende qué es lo que defiendo, no tengo una causa, tengo una pila de causas, y ésta ya me llenó la copa. Me llenó la copa el racismo, esa violencia tan brutal. Ya es demasiado para mí, tenía que hacer algo, me debía hacer algo”.

Hablando de racismo me viene a la mente la canción “La Americana“…’Sorry, me no speak english, speak spanish’

Es una denuncia al racismo totalmente. Recuerdo que estábamos viajando por Nueva York o Los Angeles y había una polémica muy fuerte en redes. ¡Y veo a latinos que discriminan a los propios latinos porque no hablaban inglés! Y yo dije, ‘qué hay acá mi hermano, si nosotros nunca hemos tenido problemas. Cómo va a ser eso, entre tú y yo esto no cabe. Si fuera un americano no lo digo, pero tú, papi, mira, ya nos podemos comunicar, hablamos la misma lengua’. Me pareció realmente demasiado e hice esta canción.

El tema “La Maltratada” me llevó a una búsqueda acerca de la violencia machista en Cuba y encontré que desde 1989 hasta la Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género en 2016, hay muy pocas estadísticas acerca del tema.

– No lo publican. Existe la idea de que la mujer cubana se debe defender. También la justicia se hace en casa. La mujer cubana tiene un hermano, la mujer cubana tiene un papá celoso que la sigue, que la defiende. Tenemos esa parte muy familiar, que la familia está ahí constantemente porque nosotros vivimos todos juntos: ahí naces tú, tus hijos, los hijos de tus hijos y siempre hay alguien que te puede proteger, que te puede salvar, aparte que nosotros tenemos unas espuelas terribles.

De hecho, de acuerdo a la encuesta, el 38.6% de mujeres y el 43% hombres sostiene que la violencia en la pareja es un asunto privado en el que nadie debe inmiscuirse.

Completamente. A veces, cuando hay un caso de violencia, la primera que sale y dice: ‘no toques a mi marido’, es la cubana. En Cuba hay muchos problemas de ese tipo, pero ‘en casa y calabaza y en mi vida no te metas’. Cada una tiene su opción, pero en Cuba pasa mucho esto, hay poca comunicación con el tema y realmente muchas mujeres que son violentadas salen en defensa de su marido.

La propia encuesta dice que esa idea “justifica” también que las mujeres no asistan a instituciones o servicios a pedir ayuda en una situación de violencia de pareja.

Desgraciadamente. Por eso es que hago este disco, para decirle: “vamos nena, despiértate, tú tienes una posición increíble, tú eres bella, magnífica, lo tienes todo”. Es como un empuje, un aliento de fuerza y es mi aportación a todas estas cosas que están pasando, porque ya está bueno.

Por otro lado, tu padre es una figura muy importante en la música cubana, ¿Cómo ha sido tu camino en la industria al ser hija de alguien tan reconocido?

Fácil, porque el músico que yo soy me lo debo a mí. Yo nunca fui ayudada ni por mi padre, ni por mi tío, ni por nadie. Yo nunca fui invitada (ríe). Yo soy el patito feo. Entonces, la música que hago, la hago porque me da la real gana. Estoy diciendo quién soy yo, ahora me toca a mí, es un combate tanto personal como para el mundo. Me desenvuelvo en este terreno que no se lo esperaban, estoy lejos del suyo. Me parecía muy fácil hacer música cubana con el nombre de mi padre y de mis tíos, era fácil y no lo logré de todos modos. El patito feo. Pero el patito feo un día va a convertirse en cisne, entonces, vamos a esperar a ver qué pasa.

De hecho, hablas de este disco como una “contraposición” a él

Sí, a mi padre yo lo amo, tengo un amor por él incondicional. Yo creo que si no fuera mi padre, sería mi esposo, lo amo, pero es verdad que yo lo he logrado gracias a Ella. A él le tocó la parte bonita, ese amor incondicional que le siento, pero la realidad es que Ella ha hecho de mí la mujer que soy.

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Ella se grabó entre París (Substudioz) y Ciudad de México (T-Vox Records) con producción de MarcBabylotionDamblé y la participación en beats de los franceses Baja Frequencia (“La Mulata”) y del costarricense Barzo (“La Desconfiada”). El arte de la portada fue realizado por la artista rumana Livia Fălcaru.

Referencias:

Delannoy, Luc. ¡Caliente! Una historia del jazz latino. México, FCE, 2001.

Machado, A. Sacerdotisas de Ifá: ¿un sacrilegio? (7 de marzo 2014). Caminos, revista cubana de pensamiento sociotelógico.

Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género ENIG-2016 Informe de Resultados Diciembre 2020. Cuba.