Dulce Resillas, el círculo de ayuda mutua

Para la pianista y fundadora del colectivo Jazz en Movimiento, resulta fundamental estar atentos a lo que los demás necesitan, contribuir y crear relaciones de beneficio.

Foto: Jesús Cornejo

Dulce Resillas es pianista, compositora y fundadora de la iniciativa JEM (Jazz en Movimiento). Comienza sus estudios en Jazz en la Escuela Superior de Música bajo la tutela del Mtro. Francisco Téllez y discípula del pianista Héctor Infanzón.
Músico activo en la escena, ha participado en diversos festivales nacionales e internacionales como Pijazzfest en Manila, Filipinas, el Festival de Jazz de La PazBolivia, entre otros. Sus trabajos discográficos a la fecha son: “Hilando Lunas” y “Leitmotiv” de RESIJAZZ en el que funge como directora, compositora y pianista.

– ¿Cómo has vivido el confinamiento? ¿Qué consecuencias te ha traído?

He pasado por las etapas de incredulidad, negación, incertidumbre y creación de ideas. Me encuentro en las 2 últimas. Muy cercano al momento en que suspendieron todas las actividades y llamaron al confinamiento, un compañero del trabajo enfermó y es ahí cuando entendí que esto era serio. Desde un principio, decidimos acatar el confinamiento, pues yo no tenía mucho de haber regresado de un vuelo relámpago a Chile. Así que no lo dudamos.

El trabajo en casa con la familia ha sido de home office por parte de los 3 que somos, e inmediatamente el primer cambio que sentí fue el de los horarios. El tener el pequeño en casa, asistir con él a sus clases en línea, realizar sus actividades sumadas a las mías y las de la casa, ha sido abrumador, pero ha habido mucho aprendizaje en todos los sentidos.

– ¿Qué papel consideras que tiene la música en esta crisis?

Importantísimo. La música como el arte, son totalmente indispensables para el ser humano. La música es un paliativo muy poderoso en las situaciones críticas y que ayuda a tranquilizar, si es usada con ese fin. La música tiene la virtud de poderte hacer sentir diversos estados de ánimo. Es por esto que es una gran responsabilidad lo que eliges tocar para el público, porque ellos lo reciben sin filtros y puede tener efectos profundos, según mi percepción.

– ¿Cuáles consideras que son las principales problemáticas que enfrentará la comunidad de músicos independientes en este situación inédita en el mundo? ¿Cómo resolverlas? ¿Cómo abordarlas?

La principal problemática, la económica. Pero ese es un problema muy añejo que se está evidenciando aún más con la situación que estamos viviendo con los streamings y servicios gratis. Tenemos que adaptarnos a las nuevas formas de hacer las cosas y ser creativos para poderlo hacer sostenible y que sea una herramienta más a nuestro favor, nunca en contra. Crear comunidad y acercarnos a otras maneras de hacer las cosas.

Hay un terreno fértil en las redes que no se había explorado y puede que surjan nuevos servicios ofreciendo lo que ahora se necesita, así como también surgirán oportunistas o instituciones que se encarguen de entorpecer la realización de proyectos exitosos. La clave es estar atentos a lo que los demás necesitan para poder ayudar, generar, y así crear un círculo de beneficio. Si diriges tus ideas en ayudar a tu círculo inmediato, en la mayoría de los casos, funciona. Tenemos que dejar de pensar solamente en nosotros mismos. Ayuda a los demás porque por ende, también te ayudará a ti.

– Al ser la música un agente que históricamente fortalece vínculos e identidad comunitaria y cuyo espacio natural es el espacio público donde se lleva a cabo la escucha colectiva. Al cancelarse ese espacio por el confinamiento, desde tu perspectiva ¿qué implicaciones tiene para la comunidad en su conjunto?

El impacto es muy grande, porque esa es la manera que conocemos de llevarlo a cabo. Pero siempre he pensado que hay más de una forma de hacer las cosas. Sólo es darse la tarea de buscarla y llevarla a la realidad. Esta situación no durará toda la vida, así que es una oportunidad para abrir otras puertas y usar otras herramientas que podamos usar a la par.

– ¿Como creador qué papel juega la tecnología en el confinamiento? 

Mi primer impulso, fue crear algo que fuera capaz de resistir más allá de la pandemia y que pudiera generar capital para ayudar primero a mis círculos más cercanos y si funcionaba, darle más alcance. Desafortunadamente, el primer obstáculo fue que la mayoría de los compañeros, incluyéndome a mí, fue que no contábamos con el equipo necesario para llevar a cabo las transmisiones por Internet. Ese era el primer paso y en ese momento no me preocupé porque nunca imaginé que duraría más de un mes. Tampoco quise caer en la tentación de ser parte del desbordamiento de videos tocando sin sentido, sin ningún fin o trascendencia y además sin ningún filtro de calidad en cuanto a video e imagen.

Días después, busqué a Paulina Mercado, (quien es mi socia en Jazz en Movimiento) e intercambiamos ideas pero sin concretar nada, ya que desde ese momento, nos topamos con la situación de que los conciertos transmitidos en vivo, fueron iniciados por los grandes “artistas” que son respaldados por grandes industrias de la música y además, eran gratis. Y ahí comenzó el problema de darnos cuenta que, para poder tomar una postura contraria a lo gratuito, iba a ser muy complicado.

Abandonamos la idea por un tiempo, hasta después que Ingrid Beaujean nos buscó para realizar una cápsula para ayudar a colegas por medio de recaudaciones y ahí fue que las planeamos con un poco más de idea. Iniciamos con esa dinámica y ya llevamos 12 semanas en ese proyecto, cuando sólo lo teníamos programado para 4 semanas que pensamos duraría esa situación. Ha funcionado a través de donativos o aportaciones voluntarias, pero este formato es muy incierto. La gente se está acostumbrando a lo gratis y pienso que esta opción ya cumplió su cometido.

En casa, hemos tenido que aprender a hacer nuestras propias grabaciones caseras y hacer la inversión de comprar el equipo necesario, aunque sea mínimo, para poder realizarlas; el hacer transmisiones en vivo, cuidando un video y audio decente y además actualizarse, que no nos ha venido nada mal. Ahí hay una puerta enorme abierta de aprendizaje. Estoy pensando seriamente en iniciar la producción de otro disco desde mi hogar aprovechando que no tenemos que salir.

– ¿Qué opinas de la gran cantidad de contenidos gratis online que se están liberando tanto de grandes consorcios -como el Festival de Montreux- hasta los artistas independientes desde sus casas? ¿Qué pros y contras le ves a esto?

Los pros serían que, en una situación de normalidad, podrías sumar el uso de estas nuevas herramientas de transmisión y llegar a más público, que de hecho ya se hacen. Los contras, como ya lo he expuesto anteriormente, es que disminuye el valor de lo que como artistas creamos. La ley de la oferta y la demanda también aplicaría aquí. Tienes mucho de un producto, éste se abarata. Tienes poco del mismo producto, éste se encarece.

– ¿Cuáles consideras que sean las lecciones que habría que tomar de esta crisis?

Estamos en una etapa de aprendizaje importante, es un cambio significativo, es una oportunidad para hacer una verdadera comunidad y hacer las cosas diferentes. Prueba y error hasta dar con la forma más viable de hacer las cosas. No hay que temerle al cambio.

Mira la sesión de foto de Dulce Resillas realizada por Jesús Cornejo.